El camino hacia la cruz que recorriste con tanto valor es la imagen del trayecto que se nos ha impuesto a cada uno de nosotros en la Tierra. Un sendero lleno de dificultades y problemas que tenemos que sobrellevar con valor confiados en la misericordia del Altísimo, pues quien ante Él se postra logrará encontrar a fortaleza que necesita para enfrentar sus dificultades.

Pedregoso, repleto de trampas, atiborrado por los malos sentimientos, así es el camino de la cruz. Un mundo donde parece estar todo al revés, donde las acciones negativas y malsanas se transforman en positivas y normales, un lugar donde todo vale con tal de satisfacer los instintos animales.

El ser humano, al ser dotado de consciencia plena sobre sus actos jamás puede obrar de acuerdo al instinto, aunque el mundo actual represente todo lo contrario.

El camino de la cruz que recorremos actualmente es diferente a cualquier otro de una época pasada. Parece que ahora la masas sucumben más fácilmente ante los placeres banales y han perdido la identidad familiar, solamente se pretende escalar posiciones en busca de la propia satisfacción y jamás para hacer el bien a los demás, nunca para encomendarte el espíritu a ti Señor.

¿Qué ha pasado? ¿Es más difícil el camino que nos tocó a nosotros? Si no somos esclavizados como los antiguos, no tenemos que arar la tierra todo el día para comer, la ciencia y la tecnología nos han facilitado la vida… ¿por qué ahora son pocos los que se encomiendan a Ti? ¿Acaso necesitamos estar frente a una calamidad para invocar tu nombre? ¿Por qué no podemos usar adecuadamente todas nuestras libertades y no convertirlas en libertinaje? ¿Por qué nos dejamos convencer de los medios de comunicación que en su mayoría son gobernados por seres avariciosos y corruptos?

Ayúdanos a seguir tu camino y danos fortaleza para no caer en tentación.