Imagen con el texto: “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la Palabra del Señor permanece para siempre. 1 Pedro 1:24-25”, recordándonos que todos los bienes materiales de la vida son efímeros, es decir, pasajeros, y que nada de todo aquello que podamos encontrar en nuestra vida terrena (dinero, poder, comodidades, placeres), se puede comparar con lo realmente valioso que es la Palabra de Dios. Pues la Palabra perdura por la eternidad, no así los lujos, ni siquiera nuestro cuerpo mismo.