¿Qué acto de amor puede ser más grande que entregar la vida por otros? Y aún más, ¿qué rey bajaría de su altar para entregarse a sus verdugos? Pues solo uno: Jesucristo, la máxima representación del amor en la Tierra.

¿Algún día veremos a un presidente entregar su vida por sus soldados? ¿Suena ridículo? Pues Jesús, siendo todopoderoso e incomparable en su condición de divinidad con cualquier humano, murió por nosotros. ¿Aprenderemos de su ejemplo? Sin duda alguna la tenemos más fácil, ni siquiera nos pide entregar la vida sino solamente dar amor.